¿Por qué pido una reserva?

Cuando alguien contacta conmigo para tener una cita, yo dedico tiempo a contestarle de forma personalizada. Y aunque organicemos la cita juntos, yo no tengo la seguridad de que se vaya a dar realmente hasta que no tengo a la otra persona frente a mí.


Ya me ha pasado que, aunque el cliente quiera llevar a cabo la cita, por diferentes motivos termine cancelándola días antes o el mismo día. También he experimentado lo que se siente cuando te dejan plantada después de haberte preparado para la cita, dándote una información falsa, porque no te toman en serio y te quieren tomar el pelo. Por lo que, por mucha información que me dé un posible cliente, eso no me garantiza el trabajo.


Cuando yo organizo una cita, estoy anteponiendo a ese posible cliente ante otros posibles clientes o clientes ya conocidos que puedan interesarse por el mismo día, o incluso lo antepongo a mis propios planes, cancelando actividades que ya pueda tener programadas, dándole una prioridad absoluta a esa persona.


Por lo que si llegado el momento esa persona me falla a mí, yo me quedo sin nada, tanto en lo profesional como en lo personal. Y eso es muy frustrante.


Yo puedo aceptar que aparezcan desconfianzas sobre mí o sobre mis servicios, pero por esa misma regla de tres, también es lógico que yo tenga desconfianza hacia los posibles clientes.

Por ello, para mitigar en lo posible las desconfianzas, por mi parte, en mi página web me expongo, comparto redes sociales en las que estoy activa y mantengo actualizado un blog en el que cuento más sobre mí. Y en la mayoría de los portales en los que yo anuncio mis servicios, me piden que confirme mi identidad. Soy una persona real a la que no le interesa para nada perder el tiempo ni hacérselo perder a nadie. Yo doy seriedad y compromiso, por lo tanto, pido lo mismo.

Dicho esto, la reserva que pido, sobre todo va dirigida hacia nuevos clientes.


El pago de la reserva, a mí me asegura el compromiso del cliente y a él le asegura mi disponibilidad para el día acordado. Y si ese día, por cualquier imprevisto, tiene que posponer nuestra cita, sin ningún problema se le mantendría el dinero abonado para quedar en otro momento.

Esta decisión no ha sido tomada a la ligera, ni por capricho. Es fruto de la experiencia y con el tiempo he comprobado que a mí me funciona. Porque ante todo, valoro mi seguridad y mi tranquilidad.

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