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Mi pequeña Catalina

Ha pasado casi un año desde que te fuiste y escribir esto todavía me duele.

Aunque me gustaría decir que el dolor de haber tomado la decisión de dejarte ir ya no está, todavía sigue presente porque a pesar de que no estabas bien, tu querías seguir aquí. Te reconozco que a veces aún me siento culpable por ello. 


Fui la primera en saber que te ibas a ir, a pesar de que los veterinarios decían que todo estaba bien. Y cuando se dieron cuenta de lo que sucedía, ya era demasiado tarde. A pesar de todo, hicimos todo lo que pudimos para que estuvieras lo mejor posible. 


No sabes cuánto te echo de menos. No solo yo, si no la familia que dejaste aquí. 





















Fueron 16 años juntas que siempre me acompañan allá donde voy. 

Para mi, tú eras y serás siempre mi hija. Porque quería cuidarte, protegerte y vivir todas las experiencias que pudiéramos compartir juntas. Aún así, sentí que te podría haber dado más.


Echo tanto de menos tenerte en mi día a día, salir a pasear contigo, ir juntas a la naturaleza, poder volver a Asturias juntas…. Echo de menos estar acurrucada juntas en la cama, que me hagas ojitos mientras como, verte nada más llegar a casa,… incluso que te embarraras en el fango y verte feliz, cubierta de suciedad.


A veces me preguntan si quiero volver a tener un hijo perruno… y sinceramente, no sé si algún día lo tendré. Porque tú eres irremplazable. Así que tengo claro que, si llegara a suceder, no sería para sustituirte a ti. Ese ser merecerá ser querido por ser quien es, sin expectativas, ni buscando que cubra un hueco emocional.


Si hasta ahora no he vuelto a escribir en el Blog, es porque no estaba preparada. Y escribir esto ahora significa que, aunque siga doliendo, tú ya no estás, pero la vida continúa y sólo puedo honrarte viviéndola con el mismo amor que tú la vivías: Aferrándote a ella en todo momento y hasta el final. 


La noche antes de irte, fuimos a la hamburguesería que tan ricamente olías cada vez que pasábamos por delante, para que te comieras una de sus hamburguesas… y cómo la disfrutaste! 

Y el día que te fuiste, lo pasamos juntas en la naturaleza. Me enseñaste que la vida es disfrutar de lo que te gusta, viviéndola y sintiéndola en cada momento.


Se que muchas personas deciden quedarse con las cosas de sus hijos perrunos y otras donarlas. A pesar de que me costó y pasaron 6 meses, yo decidí donarlas y quedarme sólo con ese peluche que siempre estaba contigo. 


Mi pequeña princesa, tú siempre estarás en mi corazón.

Tu mamá, que te quiere mucho, 

Giovanna

 
 
 

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