Trabajando en mi liberación sexual

Desde que empecé a trabajar mi sexualidad, he estado llena de contradicciones. He puesto en duda muchas de las decisiones que he ido tomando por el camino, dudando muchas veces de si lo estaba haciendo bien o mal. Además, al estar enfocada en mi sexualidad, suelo conectar con frecuencia con situaciones que me sacan de mi zona de confort.


Desde muy joven ya era una persona muy abierta sexualmente y quería descubrir y experimentar cosas nuevas, pero por aquel entonces no supe gestionar bien mi sexualidad. Creía que todo era más simple y me dejé llevar demasiado por otras personas, entrando en juegos de manipulación. Me hicieron creer que ser sexual era estar abierta a toda clases de propuestas y si decías que no, te convertías en una estrecha. Estaba muy equivocada y no por tener relaciones con otras personas, si no porque esas personas eran tóxicas y se aprovecharon de mí.


¿Sabéis las veces que he me he sentido culpable por sentir placer?

¿Sabéis las veces que me han intentado manipular (o han conseguido hacerlo) por el mero hecho de no tener trabas para hablar de sexualidad?

¿Sabéis las veces que he tenido sexo con alguien de forma automática sin sentir nada?

¿Sabéis las veces que alguien se ha creído superior a mi por ser desinhibida sexualmente y tiempo después me ha buscado esperando encontrar esa misma deshinibición?

¿Y los que creen que el sexo es una invitación para entrar en tu vida privada y se creen con derecho a invadir tu intimidad?

¿O los que disfrutan de cómo eres pero luego te piden que cambies para adaptarte a sus inseguridades?


Me di cuenta de que todos estos comportamientos son tóxicos y eliminarlos fue todo un reto. El ser una persona sexualmente abierta, se asocia a estar abierta a todo tipo de practicas sexuales, pero no es verdad. No tiene que ver con estar con tod@s los que te propongan una relación sexual, ni con estar al servicio del otr@. Ser una persona sexualmente abierta te da una mayor conciencia sobre la sexualidad. Puedes comprender mejor las preferencias sexuales de alguien, no le juzgas y no dejas que te juzguen a ti por las tuyas. Descubrir esto fue toda una liberación para mí, porque hasta ese momento, juzgarme me dolía. Y esto lo conseguí a través de trabajar conmigo misma en la liberación de mi sexualidad.

Liberarme sexualmente es estar constantemente limpiando creencias impuestas por mi entorno y mi educación. Es tener poder de decisión sobre mí. Porque necesito conectar conmigo misma y eso lo consigo conociendo mis gustos y mis deseos. Si son otras personas las que me imponen qué tiene que gustarme, con qué tengo que sentir placer y con qué tengo que fantasear, nunca podría conectar bien con mi esencia. Porque la imposición me lleva a la exigencia y la exigencia a la insatisfacción. La insatisfacción me lleva a la frustración y esta al dolor.


Para mí no es un camino fácil. Lidio con muchas creencias personales y sociales para saber qué es lo que conecta conmigo. Muchas veces aparecen dudas y he tenido que comprender que esto forma parte del camino para no juzgarme por lo que he sentido y he vivido.


Liberarme sexualmente es un trabajo constante que, al menos para mí, estará presente siempre en mi vida. Así lo he decidido, porque a pesar de que no sea un camino fácil, a mí me ayuda a estar mejor conmigo misma, a conocerme más y a disfrutar y compartir mi sexualidad sin culpas y con quien yo quiera.

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